Turismo
Rodeada por tres bellos lagos y enmarcada por umbrosos bosques, se encuentra una de las ciudades más antiguas del Estado. Grevesmühlen tiene una larga historia. Ya en 1226 es mencionada y durante siglos fue una floreciente plaza comercial, ubicada en el cruce de transitadas carreteras .
Artesanos laboriosos y comerciantes hicieron conocer la ciudad más allá de las fronteras regionales. Actualmente los habitantes mantienen vivo el patrimonio cultural, con mucho amor y compromiso. La silueta de la ciudad está marcada por los edificios emblemáticos. Rodeado de hermosos paseos bajo los tilos, el visitante encuentra tanto en calles como en las plazas de la ciudad monumentos históricos y un moderno camino de paseo artístico. Exposiciones, conciertos, eventos deportivos y alegres fiestas populares brindan una oportuna variedad.
Numerosos restaurantes y cafés invitan a quedarse y deleitan a los clientes con especialidades regionales, con comida casera al estilo de Mecklenburgo, cocina internacional, cerveza recién sacada y vinos selectos.
El encantador panorama alrededor y la ciudad capital de distrito con sus 11.200 habitantes cautivan tanto a quienes buscan tranquilidad como a los turistas activos. El extenso paisaje lacustre y la cercanía del Mar Báltico (12 km) aseguran durante los meses de verano el disfrute pleno para los bañistas.
Ya sea en bicicleta, cabalgando, yendo de pesca o haciendo caminatas, los verdes alrededores de Grevesmühlen, con abundantes cursos de agua, ofrecen muchas posibilidades para un descanso activo. En la boscosa tranquilidad del monte de Everstorf se encuentran las grandes piedras funerarias, rodeadas de leyendas – misteriosos testigos de la prehistoria. Por su ubicación central, esta capital de distrito es el punto de partida ideal para excursiones hacia toda la región y a las cercanas ciudades hanseáticas.
